La ciudad de Bakersfield, California, acordó un acuerdo récord de $22 millones en una demanda por muerte por negligencia derivada de un accidente en 2023 causado por un ex oficial de policía que conducía a exceso de velocidad en una intersección a 80 mph. El incidente provocó la muerte de Mario Lares, de 31 años, y heridas graves a la pasajera Ana Hernández.
El accidente y sus consecuencias
En enero de 2023, aproximadamente a las 2:21 a. m., el entonces oficial Ricardo Robles pasó una señal de alto en la intersección de South Vineland y Muller Roads. Los registros judiciales muestran que Robles viajaba a casi 80 mph sin activar luces de emergencia ni sirena, a pesar de la política departamental que exige ambas cosas durante las respuestas de emergencia.
La patrulla del oficial chocó con un Honda Accord 2013 que transportaba a Lares y Hernández. El impacto obligó al Honda a salirse de la carretera, lo que provocó la muerte de Lares por las heridas sufridas. Hernández sobrevivió pero sufrió graves lesiones en la cabeza y la espalda, que requirieron tratamiento médico extenso y fisioterapia continua.
Procedimientos legales y sentencia del funcionario
Después de tres años de litigio, los abogados de Hernández y de la familia de Lares aceptaron un acuerdo de $22 millones de la ciudad el 23 de febrero. Robles no refutó el cargo de homicidio vehicular en 2024 y recibió una sentencia de dos años de libertad condicional, 500 horas de servicio comunitario y un día de cárcel. También perdió su trabajo y su certificación policial.
Por qué esto es importante
Este caso destaca cuestiones críticas en torno a la responsabilidad policial y la aplicación de normas legales. Según Daniel Rodríguez, fundador de Rodríguez & Associates, el acuerdo representa un pago récord por parte de la ciudad, enfatizando violaciones de los protocolos básicos de seguridad. La disparidad en la justicia (donde los civiles probablemente enfrentarían penas más severas por negligencia similar) plantea preguntas incómodas sobre la equidad dentro del sistema legal.
“Si hubiera sido uno de nosotros”, dijo Rodríguez, refiriéndose a un conductor civil, “no creo que nadie pudiera quedar fuera de custodia”.
El incidente subraya la necesidad de una supervisión rigurosa de las persecuciones a alta velocidad y la aplicación constante de los procedimientos de seguridad, independientemente del puesto del oficial. El caso sirve como un crudo recordatorio de las posibles consecuencias cuando las fuerzas del orden no cumplen con los protocolos establecidos, lo que lleva a una trágica pérdida de vidas y daños duraderos a las víctimas.
El acuerdo de 22 millones de dólares no es sólo una compensación financiera; es una consecuencia de fallas sistémicas y un llamado a una mayor rendición de cuentas en las prácticas policiales.


















