Honda está intentando un giro estratégico radical al regresar a una estructura corporativa que abandonó hace décadas. Después de darse cuenta de que su modelo de desarrollo centralizado la había dejado rezagada con respecto al ritmo vertiginoso del mercado automotriz chino, la compañía está restableciendo una división de investigación y desarrollo independiente, una medida que refleja su exitosa configuración organizacional de la década de 1960.
La “brecha de innovación” en China
El catalizador de este cambio es la abrumadora velocidad de la competencia china. Mientras que los fabricantes de automóviles japoneses tradicionales suelen seguir ciclos de desarrollo largos y metódicos, los gigantes chinos como BYD y Geely están operando en una línea de tiempo diferente.
La disparidad es marcada:
– Velocidad de comercialización: los rivales chinos pueden llevar nuevos modelos desde el concepto al consumidor en tan solo 18 meses.
– Integración tecnológica: Estos competidores son líderes en integración de software y fabricación altamente automatizada.
– Erosión de la participación de mercado: La presencia de Honda en China se está reduciendo y, según se informa, las ventas caerán un 24% en 2025.
La urgencia detrás de la reestructuración de Honda fue subrayada por el director ejecutivo Toshihiro Mibe. Tras una visita a un proveedor chino, Mibe hizo una evaluación contundente de la situación actual de la empresa: “No tenemos ninguna posibilidad contra esto”.
Volviendo al modelo de los años 60
Para cerrar esta brecha, Honda está deshaciendo una importante reorganización a partir de 2020. Durante la era de la pandemia, la compañía centralizó su Investigación y Desarrollo para priorizar la eficiencia y reducir la complejidad. Sin embargo, esta estructura rígida parece haber sofocado la creatividad necesaria para competir en la era de los vehículos eléctricos.
Al volver a reunir a los ingenieros en una unidad de investigación y desarrollo semiindependiente, Honda está resucitando una filosofía que definió su época dorada. En 1960, Honda estableció una entidad separada de I+D que permitía a los ingenieros experimentar sin una fuerte supervisión corporativa. Esta autonomía condujo a varios avances históricos,


















