China se prepara para construir vehículos eléctricos en Canadá en medio de un acuerdo comercial

El nuevo acuerdo comercial de Canadá con China, que reduce significativamente los aranceles sobre los vehículos eléctricos (EV) chinos, ha encendido el debate y provocado duras reacciones, incluidas amenazas de aranceles de represalia por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El acuerdo, que reduce los aranceles del 100% al 6,1% sobre hasta 49.000 vehículos eléctricos para 2030, es presentado por Beijing como un beneficio mutuo, pero plantea dudas sobre su impacto en los mercados y la mano de obra de América del Norte.

Detalles e inquietudes del acuerdo comercial

El acuerdo permite una entrada sustancial de vehículos eléctricos chinos a Canadá a precios más bajos, con la estipulación de que al menos la mitad debe venderse por 35.000 dólares o menos. Si bien los defensores argumentan que esto reducirá los costos para los consumidores, críticos como la presidenta del sindicato Unifor, Lana Payne, expresan su preocupación por la captura de participación de mercado por parte de los fabricantes de automóviles chinos. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, comparte estas preocupaciones y advierte que Canadá podría verse inundado de vehículos de bajo costo sin una inversión recíproca en la economía local.

China señala producción nacional

A pesar de las preocupaciones, el embajador chino Wang Di ha declarado que Beijing está alentando a los fabricantes de automóviles chinos a invertir directamente en Canadá y establecer instalaciones de producción nacionales.

“Todos estos proyectos serán beneficiosos para el desarrollo de la industria canadiense de vehículos eléctricos… y ayudarán a los consumidores canadienses a comprar automóviles de mayor calidad y más asequibles”.
Wang enfatiza una relación recíproca y pide un entorno comercial justo y predecible para las empresas chinas que operan en Canadá. Esta voluntad de construir en Canadá se presenta como un escenario en el que todos ganan, fomentando el crecimiento del empleo y el desarrollo económico.

¿Una respuesta al proteccionismo estadounidense?

Los comentarios del embajador Wang también contienen un claro golpe a las políticas comerciales de Estados Unidos.

“A diferencia de otros países, China no sólo tomará en consideración sus intereses egoístas… no queremos que ‘sólo nosotros ganemos y otros pierdan'”.
Esta afirmación sugiere que el enfoque comercial de China difiere de lo que percibe como políticas unilaterales y egoístas de Estados Unidos.

Colaboración potencial: el modelo Magna Internacional

Los expertos sugieren aprovechar las asociaciones existentes para facilitar la inversión china en la producción canadiense de vehículos eléctricos. Wenran Jiang, director del Foro de Energía y Medio Ambiente Canadá-China, señala la reciente colaboración de Magna International con GAC (aunque actualmente con sede en Austria) como modelo potencial.

“Si ellos pueden hacer eso, ciertamente podemos hacerlo aquí en Ontario”.
Jiang cree que dicha cooperación podría aliviar las tensiones sobre la política de China y desbloquear ventajas regionales.

Conclusión: La voluntad de China de construir vehículos eléctricos en Canadá no es solo una medida económica sino también una respuesta estratégica a la cambiante dinámica comercial. Este desarrollo probablemente remodelará el panorama automotriz de América del Norte, pondrá a prueba la resiliencia de las políticas industriales existentes y planteará preguntas críticas sobre la soberanía económica y la cooperación internacional.

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