Las ventas de vehículos eléctricos (EV) en el Reino Unido están muy por detrás de los objetivos del gobierno, a pesar de un modesto aumento interanual. Los registros de febrero muestran que los vehículos eléctricos representan solo el 22% de las ventas totales de automóviles, por debajo del 33% exigido por el Mandato de Vehículos de Cero Emisiones (ZEV).
Cifras de ventas actuales
En febrero, aproximadamente 22.000 de 90.000 matriculaciones de coches nuevos eran eléctricos, lo que supone un aumento del 2,9% respecto al año anterior. Sin embargo, se trata de una disminución con respecto a los casi 29.600 vehículos eléctricos registrados en enero, lo que pone de relieve una desaceleración del crecimiento. El Mandato ZEV impone sanciones a los fabricantes por no cumplir con las cuotas de ventas de vehículos eléctricos: £12.000 por vehículo por debajo del umbral, aunque las empresas pueden compensar esto comprando créditos a aquellos que superen sus objetivos.
Cambio respecto al año pasado
La situación actual contrasta marcadamente con febrero de 2025, cuando las ventas de vehículos eléctricos aumentaron más del 40% desde 2024, alcanzando una participación de mercado del 25%. Esto indica que la demanda de coches eléctricos en el Reino Unido se ha estancado. Tesla, un importante productor de vehículos eléctricos, experimentó una caída del 37% en las matriculaciones durante febrero, aunque la compañía afirma que los volúmenes de pedidos subyacentes siguen siendo fuertes.
Optimismo de la industria
A pesar de los datos, los analistas de la industria siguen siendo cautelosamente optimistas. Ben Nelmes, director ejecutivo de New AutoMotive, señala que uno de cada cuatro automovilistas todavía elige los vehículos eléctricos y que el aumento de los precios de los combustibles fósiles podría impulsar una mayor adopción.
La desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos plantea dudas sobre la eficacia de los incentivos actuales y el apetito más amplio de los consumidores por los vehículos eléctricos. El Mandato ZEV del gobierno está diseñado para acelerar la transición hacia automóviles de cero emisiones, pero su impacto dependerá del comportamiento del consumidor y del cumplimiento de los fabricantes.
