Después de años de agresiva reducción de costos bajo el ex director ejecutivo Carlos Tavares, el gigante automotriz Stellantis ahora está expandiendo agresivamente su fuerza laboral. La empresa ha añadido más de 10.000 empleados en todo el mundo, revitalizando instalaciones (particularmente en América del Norte) que se habían enfrentado a un estancamiento. Esto representa una marcada desviación de la estrategia de Tavares, que priorizó la eficiencia mediante despidos drásticos y resultó en una caída del 50% en las ganancias, una disminución de la calidad de los vehículos y una insatisfacción generalizada de los empleados.
El cambio bajo Filosa
El cambio de rumbo coincide con el nombramiento de Antonio Filosa como director general. En lugar de reducir aún más el personal, Stellantis está reconstruyendo activamente su fuerza laboral. La plantilla mundial ha aumentado a casi 259.000 personas, y una parte importante del crecimiento se concentra en América del Norte. Este cambio sugiere un reconocimiento de que las medidas de austeridad prolongadas eran insostenibles y perjudiciales para el crecimiento a largo plazo.
Inversión en operaciones en EE. UU.
Stellantis está comprometiendo 13.000 millones de dólares para operaciones en Estados Unidos, incluida la incorporación de 5.000 trabajadores a las fábricas durante los próximos cuatro años. Si bien México también está registrando contrataciones sustanciales, el enfoque en América del Norte es claro. El centro tecnológico de Auburn Hills, anteriormente descrito como escasamente ocupado, ahora está experimentando un visible resurgimiento de la actividad, con estacionamientos llenándose y oficinas llenas de energía renovada.
Priorizando la calidad y la ingeniería
Un componente clave de esta estrategia es la contratación prevista de 2.000 ingenieros durante los próximos dos años. El objetivo es abordar problemas de calidad de larga data que afectan a marcas como Jeep y Dodge, mejorar el desarrollo de productos y reducir la deserción de clientes. Este es un paso crítico, ya que la calidad de los vehículos ha sido una debilidad significativa para Stellantis, costándoles participación de mercado y dañando la reputación de la marca.
Persisten las incertidumbres
A pesar de estos cambios positivos, Stellantis todavía enfrenta desafíos. Las ventas y las ganancias siguen siendo motivo de preocupación, y el futuro de marcas de bajo rendimiento como Maserati y DS sigue siendo incierto. Sin embargo, el renovado enfoque en la inversión en las personas, junto con la voluntad de ofrecer productos que satisfagan la demanda de los consumidores (incluido el regreso de los motores V8 que Tavares había eliminado activamente), señala un movimiento hacia el crecimiento sostenible.
La reversión de Stellantis sugiere que el éxito a largo plazo requiere un equilibrio entre eficiencia e inversión en capital humano. Las acciones recientes de la compañía indican un reconocimiento de que reducir costos a expensas de la calidad y la moral de los empleados es una estrategia perdedora.

















