Por qué Honda compite con híbridos (no se trata solo de las victorias)

David Salters no hace discursos corporativos vagos. Al menos no en esta conversación. El presidente de Honda Racing Corporation USA se sentó con Car and Driver justo antes de la 110.ª edición de las 500 Millas de Indianápolis. Ese día, casualmente, ganó un motor Honda. Pero Salters no estaba hablando de trofeos.

Estaba hablando de libros de contabilidad comerciales.

Y software.

La nueva campaña publicitaria televisiva de Honda vincula sus híbridos legales para la calle directamente con los autos de carrera. El Acuerdo. El Cívico. El CR-V. El Preludio. Es un “espíritu implacable”, lo llaman. Salters lo llama realidad. Los coches de carretera modernos son híbridos. Los coches de carreras de Fórmula 1 e IndyCar son híbridos. El vínculo es innegable.

“Tiene que ser relevante… Que sea sensato. Que se sostenga en el tiempo”.

Sin embargo, aquí está el giro. Honda abandona la serie IMSA WeatherTech. Después de la temporada 2026. Maricón. Pero acaban de firmar un contrato de varios años para NTT IndyCar. ¿Por qué quedarse con uno y deshacerse del otro? Salters dice que la influencia de Honda en las regulaciones de motores en IndyCar es importante. Si la tecnología no está alineada, la inversión muere. Las carreras son un negocio. Tú equilibras las cuentas. O te detienes.

¿Es cínico? Tal vez.

También es la forma en que sobreviven los fabricantes de automóviles. Salters sostiene que IndyCar es fundamental para la marca. Espera que dure años. Tiene que ser así. El mismo día que se sentaron, la sede corporativa de Honda admitió algo sorprendente. Están perdiendo terreno frente a competidores chinos que ofrecen mejor valor. ¿Cómo? A través de vehículos definidos por software (SDV).

¿Te suena familiar?

Salters lo viene diciendo desde hace un tiempo. Los coches de carreras siempre han sido SDV. Hace décadas. Si quieres cambiar la personalidad de un auto de carreras, presiona un interruptor. Cambie el software. Hecho. Durante la noche. Es así de simple. Los coches de carretera por fin se están poniendo al día. Pero Honda necesita un campo de pruebas.

Y no se trata sólo del hardware.

Se trata de la gente.

Las carreras desarrollan trabajadores calificados. El ritmo es frenético. La tecnología es híbrida y relevante para la calle. Es un campo de pruebas. Para tecnología. Para el personal. Para sobrevivir.

Entonces, ¿por qué seguir corriendo si no siempre parece “perfecto”? ¿Por qué seguir equilibrando el acto entre eficiencia y velocidad?

Quizás la respuesta sea más sencilla que el balance. O tal vez no lo sea. Se avecinan los próximos cambios en el sistema de propulsión. Honda necesita una voz en esa mesa. Sin IndyCar, ¿quién escucha?